David Byrne: ¡Vivan las bolsas de doritos!

Sin rodeos, me gustaría ser David Byrne. Músico reconocido por el público mayoritario y por la crítica especializada, de culto y de masas, recordado y olvidado a partes iguales. A pesar de su larga (y meritoria) trayectoria profesional, no siempre se le ha tratado con justicia. Sus inmensas inquietudes musicales han sido puestas en tela de juicio en numerosas ocasiones transformándose en chascarrillos en algunos medios más especializados en vanguardismo que en pasión. De ahí que sus incontables colaboraciones con artistas muy diversos se hayan malinterpretado como una ansiedad artística que en realidad me cuesta mucho imaginar, de ahí que Pitchfork soltara la frasecita de que David Byrne se vendería por una bolsa de doritos. Mal Pitchfork, pero ya sabemos que no es un caso aislado. El caso es que David Byrne no tiene siempre un sí por respuesta sino un “a ver qué tienes”, y los resultados le avalan.

Más allá de lo musical, estamos ante un antropólogo, un apasionado de la humanidad y de cómo las sociedades crean sonidos para expresar sus singularidades para, posteriormente, absorberlos y moverse en ellos con soltura pero con el aire del extranjero que conoce bien un país pero en el cual solo está de paso, y lo hace aplicando dos técnicas fundamentales, la sencillez y el respeto. Una obra cumbre basada en estos dos valores es, sin duda, el libro “Cómo funciona la música” (sí, a David Byrne también hay que leerlo). Simplemente el título ya es fabuloso, cualquier otro lo podía haber llamado “Las mil caras de la música: Un análisis antropológico de la creación y el negocio musical” y se hubiera quedado tan ancho, pero él prefirió la primera opción. Y te lo explica, vaya si te lo explica. Leerle es como escucharle, puede hacerlo cualquiera (yo, por ejemplo, soy cualquiera) y en muchas ocasiones sorprende y en otras innova, y siempre garantiza un final enriquecedor.

Podemos categorizar su obra en 3 grandes bloques, en primer lugar como uno de los fundadores de los primeros cimientos de la New Wave con Talking Heads, en segundo lugar como un referente fundamental en la experimentación (sobre todo orientada a las influencias africanas) del post-punk, en este caso tanto desde Talking Heads como desde sus proyectos paralelos y en su estrecha relación con Brian Eno, y por último, en su fascinación por la música latina, también explotada como Talking Heads (sobre todo con “Naked”, 1988) pero en mayor medida en solitario en discos fundamentales como “Rei Momo” y en momentos deslumbrantes de “Uh – Oh”.

Para repasar a grandes rasgos su trayectoria, he hecho esta pequeña selección que recoge diametralmente su obra, todas ellas grandes canciones a mi entender, y una lista de reproducción que no pararía de escuchar. Espero que os guste, de momento los títulos:

1. Talking Heads “Psychokiller”
2. Talking Heads “The Great Curve”
3. The B-52’s “Mesopotamia”
4. Fun Boy Three “Our Lips Are Sealed”
5. Brian Eno & David Byrne “The Jezebel Spirit”
6. David Byrne & St. Vincent “Who”
7. Talking Heads “This Must Be The Place”
8. X-Press 2 feat. David Byrne “Lazy”
9. David Byrne & Fatboy Slim feat. Santigold “Please Don’t”
10. Talking Heads “Mr. Jones”
11. David Byrne “The Cowboy Mambo”
12. David Byrne “Independence Day”
13. Peret “Si Fulano”
14. David Byrne “Sad Song”
15. Talking Heads “I Zimbra”

Talking Heads “Psychokiller”

Por mucho que comenzar con “Psychokiller” sea una obviedad, también es una obligación, fue la primera canción escrita por Byrne. Se publicó en el debut de la banda “Talking Heads ‘77”, y ya que el sonido del disco no fue exactamente como esperaban los miembros del grupo qué mejor que escuchar este magnífico directo con una puesta en escena a pecho descubierto que es una perfecta carta de presentación del caballero.

Talking Heads “The Great Curve”

La selección continúa con su obra cumbre, “Remain In Light”, la explosión definitiva que se intuía en “Fear of Music”. Afro-beat, Art-rock, post-punk con sobredosis de funk, sea cual sea su categoría la coronaron. Habitualmente se recurre a temas como “Once In A Lifetime” o “Crosseyed and Painless”, por ello siempre me gusta revindicar este “The Great Curve”, un torbellino punk zampándose a Fela Kuti y escupiendo polirritmos funktásticos bajo la batuta de Brian Eno. A todo esto, el disco no se editó hasta que Byrne finalizó las letras de las canciones, algo que le requirió empaparse de la literatura africana. El resultado es un tributo blanco a África, siempre integrador.

The B-52’s “Mesopotamia”

Byrne también ha explotado a lo largo de su carrera otra faceta importante, la de productor. A medio camino entre el álbum y el single por lo que a minutos se refiere, “Mesopotamia” fue el disco que culminó el momento de estado de gracia del grupo con la importante participación del artista a los mandos de la producción. Un último golpe sobre la mesa de los B-52’s que incluye, como no, nuevos puntos sobre el mapa y la exploración de culturas desde el catalejo de la New Wave. Por cierto, no dejéis de escuchar “Deep Sleep”, un viaje subacuático a las profundidades del Tigris.

Fun Boy Three “Our Lips Are Sealed”

Siguiendo el capítulo de la producción, no podemos pasar por alto su implicación en Fun Boy Three, la banda de tres de los miembros de The Specials tras su disolución (incluyendo a Terry Hall), cuyo sonido sonaba así de contundente. No está de más mencionar que Byrne también participó en la grabación de la guitarra.

Brian Eno & David Byrne “The Jezebel Spirit”

Disco necesario y fundamental para cualquier investigador de las corrientes musicales, “My Life In The Bush Of Ghosts” bien podría tratarse de una continuación de “Remain In Light”, pues su conexión musical, espiritual y temporal (un año de diferencia entre ambos), hace pensar en que se trate de dos caras de la misma moneda. En cualquier caso, más que un disco nos encontramos ante un ejercicio de fusión y sampledélia que suena a funk étnico y tan dado a ser estudiado como disfrutado.

David Byrne & St. Vincent “Who”

Si Annie Clarke es algo parecido a una bolsa de doritos es que nos hemos vuelto locos. Disco a la par entre dos portentosos artistas que se van cediendo los roles de la dirección, interpretación y colaboración para dar forma a “Love This Giant”, un trabajo que hizo del año 2012 un año un poquito mejor junto a los trabajos de Bat for Lashes y Dexy’s.

Talking Heads “This Must Be The Place”

Todavía en buena forma, en 1983 se publicó Speaking In Tongues, un disco plagado de buenas canciones en un sentido algo más tradicional de lo que fueron sus anteriores álbumes. También estuvieron sensacionales esta vez, la rueda no se descubre cada día así que por qué no sacar un disco sencillamente con temas tan enormes como “Burning Down The House”, “Girlfriend Is Better”, “Slippery People” o este “This Must Be The Place”.

X-Press 2 feat. David Byrne “Lazy”

El Byrne más dance y encima de corte más mainstream lo encontramos aquí, añadiendo voz y letras a un tema de house que sin pasar a la historia hizo que la historia pasara mejor.

David Byrne & Fatboy Slim feat. Santigold “Please Don’t”

Por lo general, el sociólogo que reside dentro de Byrne estudia las sociedades desde una perspectiva macro. Sin embargo, como buen cambiapieles nos puede aparecer transformado en psicólogo para poner su ojo en Filipinas y fascinarse con Imelda Marcos, primera dama del país y famosa por tener una cantidad descomunal de zapatos, y preguntarse, según el propio Byrne, qué es aquello que mueve a una persona en el poder y cómo se reinventan a sí mismos. “Here Lies Love”, un disco inacabable con 22 canciones que son un festival de pop dedicadas a ella y a su sirvienta. Eso sí, el disco es muy divertido y la enorme cartera de colaboradores lo hacen intencionadamente llamativo.

Talking Heads “Mr. Jones”

Las nuevas preferencias de Byrne empiezan a ser patentes en la banda, el giro de “Naked” (1988) hacía la música latinoamericana es ya evidente. Un disco que empieza con una fuerza espectacular y poco a poco se va apagando. “Blind”, el primer corte, desprende un ligero toque ácido (¡por momentos parecen los Happy Mondays, especialmente en la versión larga del single!), mientras que con “Mr. Jones” ya se zambullen de lleno entre cocos y maracuyá y “Totally Nude” es como estar desnudo en una playa de Hawaii bailando con langostas.

David Byrne “The Cowboy Mambo”

De la cumbia y el merengue al rock de nuevo. “Uh-Oh” (1992) es un disco que recoge su pasado y su presente a partes iguales para al final ofrecer un resultado nuevo. Una jugada inteligente que mantiene un nivel bastante alto y dos joyas de la corona: “She’s Mad” y este “The Cowboy Mambo”.

David Byrne “Independence Day”

Como decía, Byrne ya avisó con “Naked”, un año más tarde (1989), ya en solitario no tenía que mantener a raya –¿o disimular?- su pasión afro-caribeña. Un salto hacia adelante valiente y sin complejos del que me quedo con “Independence Day” y “Dirty Old Town”.

Peret “Si Fulano”

Como buen degustador de todos los platos, Byrne acudió raudo a celebrar los 65 años de Peret. La gran duda es si Byrne realmente había explorado el maravilloso mundo de la rumba catalana antes de la llamada, aunque yo estoy convencido de que sí y de que probablemente ya lo tuviera en gran consideración, teniendo en cuenta además que Peret era un artista internacional. Por lo demás, solo tenéis que disfrutar la canción la mitad de lo que parece que disfrutó él grabando.

David Byrne “Sad Song”

Incluso el Byrne más íntimo es peculiar, “Sad song” es un extraño y pesimistas ejercicio de salsa, excelente para bailar cuando no tienes ganas y la tristeza te invade.

Talking Heads “I Zimbra”

A modo de bonus track, no quería acabar sin añadir “I Zimbra”, uno de los mejores temas de Talking Heads incluido en “Fear of Music”, probablemente el tema que introdujo “Remain In Light”. Todo percusión africana y música disco, “I Zimbra” probablemente vislumbró las posibilidades de estos recursos que, en combinación con las técnicas de estudio, podían ser infinitas. Dicho de otra forma, esta es la canción que pudo marcar la obsesión de Eno y Byrne, juntos y por separado, por la música africana en los años siguientes.

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Acerca de Bailar de arquitectura

Licenciado en sociología y postgrado en Técnico de Integración laboral. Profesional con amplia experiencia en el ámbito de la comunicación, tanto en la relación con medios de comunicación como en el uso de las nuevas tecnologías. Experto en creación de estrategias integrales de comunicación. También con experiencia desde los medios de comunicación, dirigiendo y presentando 150 programas de radio (25 de ámbito nacional y 125 de ámbito autonómico). Experto en gestión de proyectos. Especialmente en tres ámbitos: proyectos sociales, emprendedores y startups y cultura. Análisis e investigación. Responsable y/o creador de diversos estudios en el ámbito social y en el sector de las nuevas tecnologías. Community Manager. Responsable de la gestión de diversas comunidades virtuales, y la dinamización de un gran número de acciones como concursos, sorteos, recogida de ideas, etc. entre ellas destaca un caso de éxito en las redes sociales como los premios Responshabilízate.

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